Insinúo entre mis letras pesadas cargas que libero a través de mis palabras. Pesadumbres que me acechan entre sombras, dispuestas a oprimir mis pensamientos hasta hacerlos enloquecer, en un alarde poderoso de sufrida infamia y contenida penitencia. Son muchos y reales esos fantasmas que ponen a prueba la notoria resistencia de la que suelo vanagloriarme. Pero todas las cadenas que algún día me engarzaron han pasado a formar parte de un contenido y difuso recuerdo.
La realidad de mis andares ahora es bien distinta. He alcanzado unas cimas que antaño consideraba inalcanzables. Mi esfuerzo, mi testarudez y mi soberbia han ejercido de pilares improvisados sobre los que he ido tejiendo una poderosa e implacable senda que va dejando bellas estampas florares en los caminos por los que he pasado. Y eso me mantiene altivo. Orgulloso de mis fuerzas, incrédulo ante mi corazón. He visto como las tormentas atronadoras se han ido alejando como ecos entre los valles, deseosos de retomar su perdida y añorada función. He moldeado a mi antojo estatuas de duro mármol, extrayendo de todas ellas cegadora luz. Poco importa ya mis sangrantes y maltrechos nudillos, mis puños, mis silencios.
Por esa razón mis ojos guardan un secreto que todos creen conocer. Un secreto que muchos se jactan de saber en todo su complejo esplendor, ciegos arrogantes en Pompeya. Un secreto de fácil deducción pero de abstracta complejidad que no podrán, pese a sus intentos, comprender en todas las túrbias aristas que lo componen. Y sabes, ahora que no me oyen, ¿por qué nunca lo entenderan?
Porque nunca estuvieron allí.


Mi vida está reflejada en tres preguntas
Y sabes, ahora que no me oyen, ¿por qué nunca lo entenderán?
Porque nunca estuvieron allí.
Pinceladas de dos vidas lejanas e intensas.
alguién escribió una vez :
"Es en ese momento, cuando te planteas castillos de ilusiones en los que rogarías poder acumular, en un pequeño y simbólico baúl, ese excedente de euforia que te embarga, al igual que los previsores animales hibernadores guardan sus sutento para las épocas de necesidad. Pagarías un incómodo precio por mantener encerrado en una cajita esa alegría, ese big bang que genera todo el universo en el que vives y que te pertenece."