Existen días como el de hoy en los que una pregunta ronda por mi cabeza de una manera redundante, casi como si de un eco lejano se tratara. Va y viene en oleadas y deja su murmullo en mis pensamientos para compartir con ellos mis preocupaciones cotidianas, alegrías, cansancios y hasta alguna que otra de mis perversiones. Su estancia en mi cabeza no es nimia, puesto que vuelvo una y otra vez a pensar en ella en momentos inesperados que me suelen coger por sorpresa, hasta obligarme a idear una solución a mi recién creado y absurdo dilema. Sólo se me ocurrió como respuesta ofrecerle mis espontáneas palabras, a ver si entre ellas halla un sentido o explicación a lo que, ya desisto, yo no encuentro.
Y es que me planteo con serena y cuidada curiosidad quien es aquella persona que, creo, que soy. Dilema filosófico donde los haya, pero tratando de acercarlo más a mi esencia. No busco respuestas a la Cuestión Principal del Ser Humano que tantos y tantos grandes pensadores dedicaron su vida y estudio sin encontrar un arquetipo universal. Es más pequeña la cuestión, o no. Busco quien es Robbie, quien se esconde bajo ese seudónimo, o tras Sinsangre o tras cualquier disfraz virtual que pueda maquillarme y que oculta una cuidada personalidad compleja de entender.
Cualquier análisis me remite a que, con toda probabilidad, bajo esos apodos se esconde el David. Enfemero, padre y amante. Una persona responsable que esconde sus secretos entre palabras crueles y metafóricas que parapetan una realidad que puede asustar o atraer a los extraños. Un individuo consciente de su suerte, soñador y entusiasta, escritor de pinceladas cotidianas y universales en un blog desconocido, que somete sus miedos a luces digitales y que aumenta detalles en proporciones colosales lo que ante otras miradas pudiera ser simples migajas.
Pero al mismo tiempo, soy reservado y flemático. Poco dado a las palabras que con desigual fortuna me encubre en mis textos. Paciente, conciliador, afable y cauteloso. Con una timidez innata que camuflo en sedas de descaro, esas que requieren perspicacia macerada en abriles a mi lado. Un ser que puedes encontrar asomado a un puesto de castañas, envidiando a los mimos del paseo, lagrimando ante colores oscuros de belleza enigmática o incluso saboreando un hojaldre de manzana en improvisados tronos para plebeyos.
No se, en definitiva, quien de todos ellos es aquel que realmente soy. Y no debiera de preocuparme, al fin y al cabo ya me he acostumbrado a mis defectos.


eres todos y ninungo
el que dice conocerse , miente
eres el padre , el amante, robbie, david
él que talvez inventa un personaje virtual
Te escribo a ti y al mismo tiempo reflexiono lo mismo
pero que va . aquí estamos
sea como sea , a seguir . que de esto se trata creo ...
Y…
Pesándolo bien ¿quien soy yo para ratificar o rectificar tus conceptos?
mil disculpas te pido
Pero supongo deben ser las reglas del juego, cuando uno expone sus ideas en un espacio público
Un saludo David
No se quien soy realmente, todos o ninguno. Me gustan las facetas que muestro en el blog pero me veo incapaz de actuar igual en las relaciones cotidianas. Se podría hablar de timidez o cobardía. Es lo de menos
¿facetas en el blog?
se que en un espacio como este suele usarse para hacer catarsis
pero ... facetas
¿ que no muestras ? ¿ cuales escondes ?
Todos tenemos dentro secretos y miedos que ocultamos. Yo trato de canalizarlos a traves mis palabras. No te preocupes por ellos, no son secretos misteriosos ni macabros ni cosas por el estilo.
En la vida de cada uno existen momentos duros y dolorosos que nos hacen crecer como personas. Yo tengo los míos y me alegro por haberlos pasado. Sin embargo aun ahora siguen martirizándome por momentos. Nunca me arrepentiré de ser quien soy ni como soy, gracias a esos instantes he conseguido alcanzar mi felicidad que, creo, me pertenece. En esa travesía he podido dañar a muchos que me quieren y eso conlleva una carga que asumo con tranquilidad, aunque es bastante pesada.
Un beso.