Eres un valiente, ¿lo sabes no?.
Son letras unidas que terminan por formar palabras. Con suerte una oración que implica un desafío dirgido al receptor de esas palabras, a la par que una interrogación que no espera su respuesta. Palabras estructuradas carentes de significado cuando se dejan yacer en un blog. Suena vacío, mústio. Las suelto ahí sin más y las leo una y otra vez, tratando de encontrar belleza donde solo subyacen estructuras inanimadas. Como cuando uno mira contempla una postal de una playa paradisiaca y no siente el calor de la arena en sus manos ni la melodía que improvisan las olas al desafiar a los bañistas.
Sin embargo, esas palabras generan magia. Una magia que no emerge de sus fonemas. La frase se carece de valor si no estás presente en el momento en que sale de los labios de quien la pronuncia. ¿Es una amenaza o más bien una sugerencia?. ¡Que más da!
Lo curioso es que en el mismo momento en que la escribo, me traslado a ese instante. Hace poco más que un momento que la oi. Ya había pasado al olvido, de hecho, a pesar del eco que generaó en mi cabeza.
Y ahora, en esta soledad acompañada en la que me encuentro, sonrío pensando en esa mirada de complicidad que me acaban de regalar al pronunciarla.


Ser valiente implica además ser un genio para sobrellevar la vida con tan buena disposición.
Un abrazo