Quizás hoy sea el día apropiado para la vuelta. Las condiciones las encuentro óptimas. Hace frío y el día está nublado. Llevo un buen rato escuchando música melancólica, sumergiéndome en los susurros melodiosos de Bon Iver y, al mismo tiempo, dándole la vuelta a las palabras en mi cabeza. No sólo a las mías, sino a aquellas que me regalaron en su momentos personas queridas. Todas me indicaban una dirección concreta a la cual me resignaba a volver. Ya había recorrido muchas veces ese camino y otras tantas encontraba en él muchas flores que me distraían. Pero esas voces me centraron de nuevo y me han impulsado a continuar la marcha.
Si es que al final uno continúa caminando, sin importarle lo hundido que pudo haber tenido los pies.