Un trozo de piedra seguirá siendo inerte mientras no aparezca un martillo dispuesto a modelarlo. Montañas de lodo segurán ensuciando la vista del invidente hasta que unos dedos virtuosos decidan crear fantasías con su maestría trabajada.
Golpes de cincel he recibido en estos últimos años. Algunos han dado forma al esbozo de lo que todavía soy. Imagen desdibujada de un sueño equivocado e irreal pero que, en su esencia, muestra un objetivo bien claro y universal. La dicha de quien escribe en todo sus ámbitos. Personal, familiar, laboral...Sin embargo, he aprendido ha ser menos ambicioso y ha discriminar entre anhelos, intentando mantener una coherencia codificada que en muchas ocasiones se muestra difícil de entender.
Por eso enterré a sinsangre. No del todo. Sigue apareciendo con frecuencia con múltiples formas en otros ámbitos de esta sociedad cada vez más virtual. En realidad, lo que terminé por enclaustrar, eran mis comentarios de aspirante. Ahora lo leo y no veo más que ironías del destino. Sería injusto renegar de ello. En aquellas líneas hacía lo mismo que hago ahora. Mostrar mis gotitas de felicidad y mis explosiones de rabia. Hablar sobre lo que amaba y sobre lo que creía necesario reprochar. Nada de eso ha cambiado. De hecho, por un momento pensé en difuminar ese pasado para renacer de lo que pudiera aprovechar. Me alegro no haber quemado esas páginas porque, de haberlo hecho, habría ardido mis recuerdos y forjado historias huérfanas en su esencia.
Lo que escribo ahora, por tanto, no es más que unca continuación de aquel instante vivido. Ha habido muchos cambios. Cambios personales y de personas. Cambios visibles y otros etéreos que me vacían cada vez que entro en este espacio. E intento aprovechar la dolorosa inercia de esas evoluciones para reflejar mis nuevos miedos y mis acostumbrados temores. Como manera de expulsarlos, ya que apenas termino de escribir detalles sobre ellos, empiezo a afrontarlos con nuevos bríos.
No quiero seguir embrujando mi mente con tantos espectros maliciosos. Quiero echarlos de mi cabeza y cobatir contra ellos de la única manera que parece efectiva.
Expiandolos con letras.


Caramba Robbie... Echaba mucho de menos tus letras, créeme. De alguna manera fuiste parte de inspiración, fuente de pensamiento y reflexión y tu ausencia (entendida y muy comprendida, admitida sin saber por qué) me dejó un tanto vacía. Ya sabes ese mito de los amigos virtuales...
No sé, hoy la noticia de tu regreso ha sido un soplo de aire fresco y una motivación más para no abandonar definitivamente la coctelera y a Antares, que anda de capa caída, o más bien, escasa.
Espero que este sea un gran re-comienzo, y que mi mano virtual te sirva para alentar tu camino.
Un gran abrazo, amigo Robbie.