Mi desencanto hacia el mundo de la televisión me ha generado algún que otro pequeño problema. Salgo de mi cuerpo e intento averiguar que cara extraña debo mostrar cuando se comenta alguna novedad importante en el mundo de la farándula o en otros campos adictivos, y llenos de aditivos,  tales como las nominaciones, goles, corridas (de todo tipo), escándalos varios y, mis favoritos, ternuras matinales y compasión ajena. Antes asentía con la cabeza incluso, pero ahora ya ni eso.

No negaré que hay algunos, pocos, programas que me gustan. Ni mentiré diciendo que dejo de hacer mis cositas para sentarme frente a la pantalla para ver que tal se aparean los ornitorrincos. Es, simplemente, que ya no dispongo de tanto tiempo para perder y que el poco que tengo lo aprovecho para escuchar algo en la radio.

Y ahí es donde radica el problema. No hay forma de oir dos cadenas de radio a la vez. Antes, podía ojear un partido de futbol mientras veía un capítulo de "A dos metros bajo tierra", sin perder de vista que el capítulo pertinente de Pocoyo estuviese llegando a su fin. Ahora, en cambio, y tras seguir una larga temporada las andanzas de Genma Nierga y su Ventana, va y aparece Julia Otero en su misma franja horaria y te generan una disyuntiva imposible de compatibilizar.

Porque, pese a que las secciones de la primera son intachables en cuanto a variedad y pluralidad temática (la política no viene al caso en este artículo), con debates de piscólogos, presos, latinoamericanos, políticos, esquizofrénicos, veteranos y demás invitados, no puedo más que rendirme a la personalidad arrolladora de una mujer como Julia, con esa facilidad que tiene de parar los pies al que comparta micrófono con ella, o de llamar la atención ante comentarios inapropiados, ofensivos o denigrantres para ella o para aquellos que no puedan defenderse al estar fuera de antena y, mientras tanto, seguir defendiendo con elegancia  y respeto las ideas en las que cree. Preciosas sus discusiones con Alsina. Ejemplares la forma de desmontar argumentos a los intolerantes. Inteligente su capacidad de opinar en los gabinetes y no de ser simple moderadora de los mismos.

Es curioso. Julia Otero, Genma Nierga, Angels Barceló, Montserrar Dominguez....¿por qué terminan escondidas en las ondas?. ¿Son listas o peligrosas?