Cuando lo tenía todo por convertirse en un ídolo de masas de fervientes admiradores devotos de la estética y la facilidad, Christina decide mantenerse fiel a unas ideas y dejar fluir sus sentimientos para componer las canciones que a ella le gustaban, aun sabiendo que la decisión la empujaría lejos de las radiofórmulas y los grandes escenarios donde alimentar su vanidad.
Cogió las maletas, hizo chas, y empezó a empaparse del sonido de Nieva York de sus idolatrados Sonic Youth y descubrió nuevas formas de expresarse más acordes con lo que buscaba. Regalo preciosas muestras de sus ambiciones en Flores raras o Continental 62, pero no eran sino esbozos de lo que estaba por llegar.
Y ese empujoncito se lo dio Nacho Vegas. A partir de ahí, todo es historia morbosa e innecesaria, pero...cuando uno escucha en silencio, todo cambia.


tengo muchas ganas de comprarme el disco... el single me parece buenísimo!
El disco, desde mi punto de vista, es su obra más completa. No se aprecia del todo a la primera escucha, pero va ganando poco a poco, ya lo verás. No te pierdas su próximo bombazo"Tu boca".
He navegado algo por tu página y veo que coincidimos en muchos gustos musicales. Te seguiré.