Es extraña la sensación de pasar un día como el de hoy encerrado, con todos los matices aplicables a la expresión. Encerrado dentro de las paredes del hospital haciendo esa labor importantísima que se reconoce de manera, mmm bueno, me siento satisfecho con mi función en la sociedad y no necesito esas palmaditas en la espalda.

Por otro lado encerrado en mi mismo, trasladando la mente a algún lugar alejado de aquí e intentando mantener la compostura y la cara ensayada de poquer. Ya se me da bien.

Son fechas reflexivas, de balances y de pararse a analizar el papel que nos ha tocado vivir en este último año que ya acaba. Puedo afirmar que ha sido bueno, con muchos matices, y que me he fortalecido de un modo el cual nunca pensé que podía llegar a alcanzar. Una versión 2.0 de lo que soy y dispuesto a seguir evolucionando y a no quedar estancado con la comodidad de mi pasado.

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