Se me antoja necesario el volver a escribir. En noches como ésta, la cabeza da vueltas una y otra vez a la idea de plasmar sensaciones y pensamientos que, de otra forma, quedarían en el olvido. Muchos de esas piceladas mentales me sacuden y golpean con rabia. Otros son meras caricias reconfortantes. Pero cada uno de ellos moldean, y de que manera, la persona en la que me he convertido.
No haré una presentación al uso acerca de lo que escribiré en este lugar de encuentro. Dependerá de por donde solple el viento en ese preciso instante en el que me centre en el teclado. Habrá rabia y mucha contención. Deseo y orgullo. Sugerencias. Miedos y pedacitos de realidad. Al menos la que me ha tocado vivir.
Y esta vez lo haré por mi.


Ole.